El llanto frecuente de una guagua puede convertirse en un gran desgaste para los padres. Sus causas pueden ser variadas como dolor, hambre o cansancio y sin duda hay que estar  alerta. Pero hay niños que llegada cierta edad, cercana a los 7 u 8 meses, comienzan a usar el llanto como un medio de llamar la atención y manejar a los padres. En estos casos es necesario que los padres reaccionen con un plan de acción para que el niño no se convierta en un pequeño tirano.
La escena es por todos conocida, la guagua llora y apenas aparece la mamá se calma y todo vuelve a la normalidad, pero si la madre se vuelve a retirar los chillidos son insoportables. La primera vez que esto ocurre es divertido y pasa a ser la chochera de la mamá. Pero con el tiempo ya nadie aguanta y de a poco se va perdiendo la paciencia y nadie sabe como calmar al “pequeño llorón”.
Un llanto para llamar la atención
La guagua ya se enteró que a través del llanto puede conseguir las cosas que quiere. Pero lo que la madre debe hacer apenas vea esta actitud es reaccionar a tiempo y fijar inmediatamente los límites para que el niño se percate que no es quien controla la situación. Cuando la guagua comienza a manipular con el llanto lo que está haciendo es viendo cuáles son los límites y si la madre no se los pone va directamente a convertirse en un niño malcriado. En ocasiones los padres consideran a sus niños tan pequeños que no son capaces de darse cuenta de nada, pero la verdad es que un niño de meses percibe mucho más de lo que algunos padres creen.
Las guaguas aprenden
Es importante que el niño no necesite siempre de la compañía de la mamá para entretenerse y para ello hay que fomentarle ratos en que se quede feliz jugando sólo, que aprenda a distraerse y que se calme por si mismo, por ejemplo con el uso del chupete.
Para que vaya aprendiendo a manejar su propio estrés es bueno ir intentando enseñarle durante el día y cuando está de buen ánimo. Debe ir de a poco aprendiendo a entretenerse sólo y es un deber de los padres ayudarlo. Nadie esta ayudando a su hijo si lo malcría corriendo ante su primer grito y siendo un “payaso” constante que lo entretiene todo el día. Este ambiente sobreprotector lo único que consigue es que el niño sea demandante y ansioso y que nada consiga satisfacerlo. Lo importante de la actitud de los padres
 Las guaguas aprenden rapidísimo de la actitud de sus padres. Aunque nadie duda que la mamá que atiende inmediatamente el llanto de su hijo lo hace con una muy buena intención, no hay duda de que el niño ya caló a su madre. El problema es que con esta actitud lo priva de tranquilizarse o entretenerse por si mismo con la sensación positiva de haber conseguido un logro que esto conlleva. El niño que no ha podido pasar por esta experiencia será cada vez más irritable y caprichoso. Para los padres que deben cambiar
El conocido pediatra norteamericano Berry Brazelton recomienda una serie de técnicas para los padres que sienten que están malcriando a sus hijos en este sentido:
-Es muy importante que la guagua vaya experimentando ciertos logros. Por ejemplo, cuando esté mañoso déjale juguetes cerca para que intente alcanzarlos y se calme y entretenga.
-Anímalo verbalmente a sentirse orgulloso de que logró algo, aunque lo encuentres aún muy chico y que no te va a entender. -Para que el proceso no sea tan duro y la madre no se angustie ni el niño se sienta desamparado es bueno regalonearlo y abrazarlo mucho cuando no esté llamando la atención. Así madre e hijo estarán más preparados para cuando el niño tenga que calmarse sólo, sin recurrir a su madre.
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Saludos Cordiales- Citar
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