| La presencia del padre |
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Pero aunque menos evidente, la presencia del padre desde el nacimiento del hijo es fundamental para su desarrollo. Para la formación de niños independientes, autónomos y creativos es importantísimo que el padre cumpla con su rol de impulsar al niño a descubrir el mundo. Además la sensación de protección que le brinda a su hijo le da una seguridad ante el mundo difícil de adquirir en su ausencia.
Padre y madre cumplen funciones diferentes en la formación de sus hijos y su correcto desempeño afecta el desarrollo y adaptación de sus hijos. Sin duda, un esfuerzo en común con relaciones positivas al interior de la familia no hace más que contribuir a la sana formación de los hijos. Es tan importante el rol del padre, que la madre debiera estimular siempre al marido a vincularse con los hijos En tiempos actuales es difícil que el padre pueda estar mucho con sus hijos, pero debe hacer el mayor esfuerzo ya que los estudios indican que la cantidad de tiempo que un padre, por ejemplo, le lee a sus hijos es un factor determinante para predecir muchas de las habilidades cognitivas, especialmente verbales, de los niños. Vale la pena recordar algunos puntos básicos en la función del padre con respecto a sus hijos: -El padre y el reconocimiento del hijo: aunque muchos no lo sepan a partir de las seis semanas, los niños distinguen la voz del padre de la de la madre. Ya a las ocho semanas se aprecia que, al acercarse la madre, los recién nacidos responden con un ritmo cardíaco y respiratorio más lento, aflojan los hombros y bajan los párpados; en cambio, cuando se acerca el padre, se les acelera el ritmo cardíaco y respiratorio, tensan los hombros y abren los ojos. Sin duda esto es algo motivante para que los padres se vinculen con sus “guaguas”, aunque de tan chicas les parezcan demasiado “frágiles”. -El padre en la lactancia: el amamantar a la guagua requiere de la madre un gran esfuerzo y dedicación que serán mucho más llevaderos si el padre entiende la importancia que tiene para su hijo. Durante las primeras semanas, la madre está expuesta al agotamiento y a la molestias propias del período y el apoyo del padre es fundamental para que la mujer se anime y persevere en la tarea. - El padre y el mundo: los padres tienden a buscar novedades, lo cual enriquece y hace más complejas las actividades rutinarias y pasivas de los hijos descubriendo el mundo externo, ampliando su desarrollo social e incluso favoreciendo su desarrollo físico. - El padre y las normas: el padre disciplina con más firmeza que la madre, haciendo que los hijos asimilen claramente las normas de comportamiento, y el sentirse amado por el padre fortalece su autoestima e identidad. -Padre y comportamiento futuro: los niños que cuentan con una buena relación paterna tienen más probabilidad de éxito en la etapa escolar y en la adultez, la relación padre-hijo ayuda a desarrollar mayor empatía, autocontrol y tolerancia. - El padre y la seguridad del hijo: cuando el padre se vincula en las tareas cotidianas de la casa el niño se forma la idea de un padre protector. Al jugar con el hijo éste queda con la sensación de que el padre, alguien tan importante para él, lo tiene en un lugar especial y esto le da seguridad. Cuando el niño es más grande, le gusta mostrarle al papá a sus amigos, que lo vaya a dejar al colegio, y que participe de sus juegos; esto lo hace sentirse orgulloso. - El padre y la identidad sexual del hijo: cerca de los tres años los niños necesitan la imagen de un hombre para definir su identidad sexual. -El padre y los celos de un hijo: el padre puede cumplir una importante tarea en el nacimiento de un nuevo hijo. Puede acercarse más al hermano que está celoso y encargarse de él darle un respaldo afectivo y un espacio para que no le cueste tanto la llegada de su hermano.
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- El padre y el mundo: