| Importancia de diagnosticar la displasia de caderas |
Se trata de una patologÃa con la que nacen dos de cada mil niños. La causa de este mal aún continúa investigándose, pero muchas teorÃas apuntan a que se debe a una posición anómala de la guagua en su vida intrauterina. Otros piensan que la causa es una laxitud ligamentosa. Pero lo cierto es que en los niños que padecen esta enfermedad el hueso pelviano y la cabeza femoral están en su posición, pero le falta desarrollo a lo que la mantiene en su lugar. Es decir la cabeza del fémur no se afirma de manera adecuada en la pelvis. Según el grado de desplazamiento de la cadera se denomina como displasia, sub-luxación o luxación, en el caso de que la cabeza femoral se encuentre fuera de la cavidad. Métodos de diagnóstico A través de radiografÃas y ecografÃas es posible detectar la displasia en los primeros meses de vida. El diagnóstico oportuno es fundamental, ya que el tratamiento ortopédico es sumamente eficaz. De hecho, actualmente sólo en el 10% de los casos se debe recurrir a la cirugÃa. Hay varias formas de diagnosticarla, por una parte el neonatólogo podrÃa en el examen fÃsico del niño descubrir esta malformación El médico en el control realiza determinadas maniobras con las piernas y caderas del niño, ve la longitud de sus miembros inferiores del niño y compara la forma de los mismos. Pero si llegara a este diagnóstico, lo fundamental es que sea confirmado a través de un examen como una radiografÃa o ecografÃa. La radiografÃa de pelvis es un examen de rigor que piden todos los pediatras alrededor de los tres meses de edad, en niños clÃnicamente sanos y que da luces acerca de cómo se encuentra desarrollada esta parte del cuerpo del menor. Sin embargo, hay especialistas que consideran que hasta el cuarto mes de vida pueden surgir con este tipo de estudios muchas dudas ya que antes de esa edad no se ha desarrollado del todo el centro secundario de osificación de la cabeza femoral. Es por ello que actualmente se considera como el mejor método para evaluar el problema la ecografÃa de caderas. Esta permite un examen dinámico, en el que se ven muy bien los tejidos blandos. La ventaja que ofrece este nuevo sistema es que permite tener varias imágenes que entregan una visión más completa de la articulación y su estabilidad. Tratamiento Es importante saber que si no es tratada oportunamente esta malformación trae importantes secuelas. Los problemas pueden presentarse en la adultez, con un desgaste precoz de la articulación con dolor o cojera e incluso con una artrosis temprana. Sin embargo, con el tratamiento adecuado lo normal es que un niño mejore la displasia antes de los diez meses de vida. El tratamiento consiste en mantener al paciente con los muslos abiertos al principio a través de la utilización de doble pañal y, posteriormente, empleando artÃculos ortopédicos que van desde un sistema de correas hasta el yeso. Se usa mucho el arnés de Pavlik, un dispositivo compuesto por correas que se deben usar en forma permanente hasta lograr la normalidad radiológica. La duración de este tratamiento es variable, pero bastan unas seis semanas para una buena respuesta. Sólo en caso de que no resulte la opción ortopédica o que el diagnóstico haya sido demasiado tardÃo, se recurre a la opción quirúrgica. Se coloca la cadera en su posición normal y se le inmoviliza con yeso por un tiempo. Factores de riesgo Hay casos en que el pediatra debe tener más cuidado al examinar al niño ya que presenta ciertos factores que lo predisponen a sufrir de una displasia. Entre ellos están: -Antecedentes familiares . -Genéticamente es cuatro veces mas frecuente en las mujeres - Que la guagua haya estado en posición podálica o de nalgas antes de nacer. |



Se trata de una patologÃa con la que nacen dos de cada mil niños. La causa de este mal aún continúa investigándose, pero muchas teorÃas apuntan a que se debe a una posición anómala de la guagua en su vida intrauterina. Otros piensan que la causa es una laxitud ligamentosa.
Es importante saber que si no es tratada oportunamente esta malformación trae importantes secuelas. Los problemas pueden presentarse en la adultez, con un desgaste precoz de la articulación con dolor o cojera e incluso con una artrosis temprana. Sin embargo, con el tratamiento adecuado lo normal es que un niño mejore la displasia antes de los diez meses de vida.