- Promueve la confianza de tu hijo
Los niños que poseen confianza en sí mismos rinden mejor a futuro y se desenvuelven mejor en la vida. La confianza empieza en el hogar.
- Dile al bebé que piensas que él es un niño fabuloso y lo importante que es para ti.
- Muéstrale tu afecto con muchos abrazos, besos y sonrisas.
- Dale atención diariamente, escuchándolo.
- Cuando tu hijo haga algo que no te gusta, busca una forma de corregirlo que no hiera su amor propio.
- Nunca le grites a tu hijo ni le digas que es una niño malo. Al contrario, dile "Me siento muy enojada cuando tú ...". El bebé aprenderá sin sentir que es un fracaso.
- Sé justo y consistente; enséñale a tomar decisiones correctas.
- Reconoce por lo menos cinco cosas que el bebé hace correctamente cada día y coméntaselas.
- Di "Por Favor" y "Gracias" a tu hijo. Así ellos aprenden a respetarse a sí mismos y a los demás.
- No te rías de los miedos de tu bebé. El bebé dejará de tener miedo si sabe que tú lo comprendes y ayudas. Tranquiliza al bebé, luego anímalo a explorar lo que le da miedo.
TABLA: La llegada de un hermano
Es normal que los hermanos y hermanas se sientan perturbados con el cambio en la familia, especialmente si son menores de cinco años de edad.
Niños que ya no usaban pañales vuelven a usarlos o los que usualmente comían bien pueden perder el apetito. Esto sucede especialmente cuando el bebé se vuelve más participativo, se mueve por todos lados y ya se meten en los juguetes y cosas favoritas de los otros hijos.
Hay ciertos puntos que es bueno tener en cuenta y que probablemente ayuden en la relación tanto con los hermanos, como con los padres:
- Los niños no siempre pueden controlar sus acciones; por lo tanto, no dejes al bebé solo con un niño menor de cuatro años. Él o ella puede herir al bebé accidentalmente.
- Vigila a tus niños cuando estén juntos.
- Elogia al hijo mayor cuando se porta bien con el bebé.
- Si el bebé recibe muchos regalos, pídele a tu familia y a tus amigos que también recuerden a tus otros hijos.
- Mantén unos cuantos regalitos aparte para ellos, o déjalos abrir los regalos del bebé.
- Es muy importante que tú y tu pareja pasen momentos con cada uno de los otros niños; pueden salir a caminar o a tomar helados, o simplemente jugar su juego favorito.
- Enséñale a tus hijos a llevarse bien entre ellos. Dale a los mayores un lugar propio donde sus cosas puedan estar seguras, lejos del bebé.
- Dile a tus hijos mayores lo mucho que el bebé los admira; cómo los imita y quiere ser como ellos. Sugiere actividades que puedan hacer juntos.
- Pataletas y disciplina
Los bebés se frustran y se enojan cuando no pueden hacer lo que quieren.
Si el bebé está molesto porque quiere otra galleta o quiere jugar con algo que no lo dejas, distráelo con una actividad u objeto diferente. Si esto no funciona, ignora la pataleta, pero quédate cerca. Cuando el bebé vea que no le estás prestando atención, finalmente se calmará. Cuando esté calmado, dale un abrazo y muéstrale tu cariño.
Si ocurre en un lugar público, procura distraerlo con algo del entorno y no te preocupes por las personas que se molestan y hacen comentarios, seguramente han pasado por lo mismo.
Nunca le pegues cuando tenga una pataleta, pues estará totalmente fuera de control. Se asustará aún más cuando pierdas el control y te vea enojada. ¡Contrólate! Si estás calmada, la pataleta desaparecerá sola.
Muy relacionado con el tema de las pataletas está el de la disciplina. Pero piensa en una disciplina como sinónimo de enseñanza y no de castigo.
Lo principal para imponer disciplina es que seas una madre cariñosa y afectuosa, pues así tu bebé va a aprender a confiar en ti, y mientras más confíe, mejor aceptará los límites ocasionales que puedas imponerle.
El bebé no puede evitar el llanto, ni ensuciar los pañales, o despertar en medio de la noche cuando quieres dormir. La mente de tu pequeño hijo no está desarrollada lo suficiente para poder distinguir entre el bien y el mal, pero puede hacer cosas que son peligrosas o que crees incorrectas, y en estos casos es necesario la disciplina.
- Evita situaciones donde el bebé pueda hacer algo que a ti no te guste. Si el bebé hace algo malo, piensa maneras en las que podrías evitar que ocurra de nuevo. No esperes mucho de él, recuerda que es sólo un bebé.
- Ignora el comportamiento que es molestoso, pero no el peligroso. Si el bebé saca todo de los cajones, ignóralo ya que si le prestas mucha atención, se acostumbrará a hacer cosas como ésta para obtenerla nuevamente. Guarda los "no" para las situaciones donde la seguridad del bebé esté en peligro.
- Libertad dentro de los límites. Tu bebé necesita libertad para explorar, pero también necesita límites. Debes apelar a tu buen juicio para proveer ambos. Los bebés que se mantienen en corrales infantiles o en la silla alta la mayor parte del día, tienen muy poca libertad y están demasiado limitados.
- Recompensa al bebé atendiéndolo con cariño cuando juega bien. Debes saber apreciar los buenos ratos, sonriéndole y abrazándolo mucho. Tu atención es la recompensa más importante para él.
En cuanto a los castigos, nadie debe pegarle a un niño menor de 3 años JAMÁS, pues es sumamente peligroso y en muchos países se considera -incluso- una ofensa a la ley.
Los bebés son muy pequeños para entender y no aprenden por la fuerza. Las palmadas no son la forma correcta de enseñar y sólo le provocan más llanto.
A un bebé pequeño NUNCA se le debe pegar o sacudir por ningún motivo. Si lo sacudes le puedes causar daño permanente al cerebro, ceguera o incluso,hasta la muerte.
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