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Lactancia materna
Es por ello que quisimos conversar sobre este tema con Munich Vieira, psicóloga clínica dedicada a realizar atención individual y en grupo a mujeres embarazadas.


La especialista nos dio una pauta de puntos importantes a considerar:

lactancia materna-Amamantar no es solamente alimentar al hijo con los nutrientes necesarios para su existencia, es dar amor y entregarse. Es por ello que en ciertos casos resulta difícil para algunas madres el proceso de lactancia, que implica olvidarse de uno mismo para darse, lo que no es tan frecuente en la cultura actual.

-Este proceso, cuando es saludable, es capaz de prevenir enfermedades no sólo físicas sino también emocionales de la vida posterior. La calidad de la relación madre-hijo / pezón-boca va a dar una posibilidad de autorregulación energética por parte del bebé. La lactancia materna ofrece a la guagua un contacto epidérmico importante para el proceso de maduración que experimenta hasta el año de vida.

-En el proceso de lactancia materna el niño va madurando funciones perceptivas, oculares, va utilizando la musculatura de la boca y desarrollando un “Yo”. El recién nacido humano tiene que terminar su proceso de maduración afuera del útero y, por ello resultan tan importantes los cuidados maternos durante su primero año de vida.

-Hay estudios que confirman que la carencia vivida en esta relación primaria, fruto de una frustración temprana, puede provocar enfermedades como depresiones crónicas y melancolía, así como favorecer un terreno propicio para desarrollar enfermedades como cáncer, psicosis, diabetes y otras.

-Las personas en nuestra sociedad están cada vez más enfermas, desencontradas y con dificultad de relacionarse entre ellas. Esto ocurre, entre otros motivos, por una pérdida de calidad en el contacto madre e hijo/a durante los primeros años de vida. Es sabido que algunas madres tienen depresión post-parto y psicosis puerperal, y es importante anticiparse a estos fenómenos por medio de un trabajo preventivo durante el embarazo.

Consejos de la especialista para una buena lactancia:


-Estar en un ambiente tranquilo que favorezca el contacto madre e hijo/a, principalmente durante los primeros meses.

-Que la madre pueda mirar a su hijo/a a los ojos y ayudarlo a madurar la función ocular. Que la guagua esté en contacto epidérmico con la madre, sintiendo el calor de ella.

-Dar papa por lo menos 9 meses (y por un período no inferior a 6 meses).

-Quien regula la cantidad y duración de las mamadas es la guagua y no la madre o el pediatra. “Me parece que no es saludable adoptar una rutina de amamantar cada 3 o 4 horas (como dicen algunos pediatras) pues esto va anulando la capacidad de autorregulación del bebé. Quien va perdiendo la conexión con sus necesidades y aprende desde muy temprano a entrar en el ritmo del otro”, afirma la psicóloga.

-Si la madre tiene algún problema que le impida el proceso de lactancia materna, es importante que mientras le da la mamadera intente entregar un tiempo de calidad a la guagua : esto es respetando el contacto con la piel y mirada entre madre e hijo/a.

-El destete tiene que ser gradual, y la decisión de dejar la lactancia materna debe ser del niño. Las guaguas tienen una inteligencia instintiva que les permite buscar aquello que es más sano para su desarrollo y dejar de lado lo que no les conviene. Nosotros, adultos, al intentar controlar procesos que son naturales en la vida, matamos su capacidad de regularse a sí mismos.


Asesoría: Munich Vieira S. Psicóloga Clínica, Master en Psicología Social.
Psicoterapeuta Corporal que desarrolla trabajos preventivos durante el embarazo y parto. Teléfono: 2050445/08.331041.

 

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