El parto puede dividirse en 3 fases
a) Fase de dilatación lenta:
Esta etapa se caracteriza por la presencia de contracciones regulares llamadas prodrómicas, que preceden al inicio del parto y que preparan al cuello cervical para éste. La exploración pondrá en evidencia una disminución de la longitud del cuello de la matriz por lo menos la mitad de lo normal, y con una dilatación o apertura del cuello de 2 cm.
El cerviz, situado al final del útero, que separa a éste de la vagina, poco a poco se va flexibilizando y afinando con las contracciones y una vez borrado, empieza a ensancharse hasta llegar a una dilatación del cuello de unos 10 cm.
A medida que se va dilatando el cuello uterino, las contracciones son más frecuentes y progresan en intensidad y duración: alrededor de 45 segundos a 1 minuto de duración cuando el cuello del útero está casi dilatado en su totalidad con intervalos de 5 a 10 minutos.
Las primíparas (mujeres que no han tenido hijos anteriormente) suelen tardar entre cuatro y diez horas en completar esta fase. Las multíparas (que ya han dado a luz) emplean entre dos y ocho horas.
Durante esta fase es frecuente la expulsión del tapón mucoso.
Recomendaciones:
" Camina pero sin agotarte; esto ayuda a acelerar las contracciones.
" Practica ejercicios de respiración.
" Sal a la clínica con suficiente tiempo y sin apuros.
b) Período expulsivo.
Es el momento del nacimiento del bebé: Comienza desde que alcanzas la dilatación 10. El feto se desliza por el canal del parto, atraviesa el cuello del útero y la vagina, y nace.
En esta fase, es importante que empujes al sentir las contracciones y la persona que en este momento te esté ayudando en el parto (médico o matrona) procurará que la salida al exterior de tu bebé sea suave y lenta: la cabeza, los hombros uno a uno y finalmente el resto del cuerpo.
Probablemente cuando la cabeza del feto sea visible se realizará una episiotomía, que consiste en un pequeño corte en el periné (músculos que sostienen la zona genital, urinaria y rectal) para evitar el desgarro de los tejidos.
Cuando tu bebé haya nacido, tu médico lo colocará en tu pecho para que se tranquilice con los latidos de tu corazón. Luego cortará el cordón umbilical.
Un neonatólogo examinará al recién nacido y la matrona lo abrigará y procederá a su identificación.
La duración de esta etapa es de 40 a 60 minutos en caso de mamás primíparas y de 15 a 30 minutos para las multíparas.
La presencia del padre durante el período expulsivo suele tranquilizar a las mamás, por lo que debes conversar con tu pareja sobre la posibilidad de que él asista al parto. Está comprobado que la presencia del padre en todo el proceso del parto es fundamental tanto para ti como para el niño. El padre que ha visto nacer a su hijo mantiene vínculos afectivos especiales con él y participa de forma más activa en su crianza.
c) El alumbramiento.
Es el momento en que se desprenden la placenta, el cordón umbilical y las membranas.
Ello se consigue gracias a las últimas contracciones uterinas, mucho menos dolorosas que las del período expulsivo, ayudadas ocasionalmente por la administración de ergóticos. Después, el médico examinará detenidamente los tejidos expulsados para asegurar su integridad y comprobar que no ha quedado retenido ningún resto. Este período sólo toma unos minutos.
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