| El estrés durante el embarazo |
Sin duda el embarazo se trata de un momento muy esperado y que conlleva la enorme alegría de tener un hijo, pero muchas veces los nueve meses de espera no resultan fáciles para las mujeres. Es una época de grandes cambios físicos y síquicos, en que la embarazada debe prepararse para el desafío de ser madre y si se trata de su primer hijo esto genera gran ansiedad.Por otro lado actualmente la mayoría de las mujeres están insertas en el mundo laboral y deben unir a esto las presiones de la oficina y las preocupaciones domésticas. Muchas mujeres lo enfrentan bien y no se hacen mayores problemas, pero no hay que asustarse si se vive el embarazo con sensaciones entremezcladas de felicidad, temor y ansiedad. Además las molestias propias de esta etapa (náuseas, cansancio y en algunos casos otros malestares) pueden generar estrés, especialmente si la mujer embarazada no cambia el "switch" y se da cuenta de que debe bajar el ritmo. También otro factor que contribuye a cierta inestabilidad emocional son los cambios hormonales. Por último otra preocupación siempre presente y no menor en este período es el tema de cómo estará la guagua, cómo será el parto, cómo asumirán sus nuevos roles de padres y muchas veces el factor económico también pasa a ser otro tema de preocupación. En definitiva a pesar de lo maravilloso que tiene tener un hijo, a veces trae consigo un “estrés” natural que no tiene nada de negativo y que sabiendo controlarlo puede ser un estímulo para crecer como persona. El estrés como fuerza positiva No hay duda de que cuando el estrés se maneja adecuadamente, se convierte en un motor de energías para enfrentarse a nuevos desafíos. Incluso autores han demostrado que el trabajo durante el embarazo, siempre que no requiera un esfuerzo excesivo, puede resultar beneficioso para la madre. Desde un punto de vista físico, ya que la mantendrá activa y desde un punto de vista psicológico, ya que no estará todo el día dándole vueltas al tema del embarazo. Lo importante es que la mujer sepa cuidar el ritmo y no exigirse demasiado. De hecho un estudio de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health de Baltimore, Estados Unidos confirmó que un poco de estrés durante el embarazo hace bien al feto, sin ponerlo en peligro y dándole instrumentos, químicos y psicológicos, para desarrollarse mejor y más deprisa. Realizado a 137 mujeres en gestación, el estudio encontró que los hijos de las mujeres que, en aquel período, tuvo más estrés, pero siempre entre los límites moderados, eran más desarrollados, a la edad de dos años, que los otros. Los daños que puede traer el estrés no controlado Sin embargo, cuando el estrés alcanza niveles excesivos, puede ser perjudicial para la mujer embarazada. A corto plazo el exceso de estrés se puede manifestar en insomnio, ansiedad, poco o demasiado apetito y dolores de cabeza y de espalda. Pero desde el punto de vista del embarazo las consecuencias pueden ser peores: puede aumentar el riesgo de parto prematuro y de que la guagua nazca con bajo peso. De hecho las mujeres que viven en altos niveles de estrés durante el embarazo tienen mayores probabilidades de presentar altas concentraciones de una hormona liberadora de corticotropina en la sangre, que tiene relación con el parto prematuro. Esta hormona hace que el organismo libere sustancias químicas llamadas prostaglandinas, que a su vez producen las contracciones uterinas. También los estudios indican que los hijos de mujeres que sufren altos niveles de estrés y ansiedad tienen mayores probabilidades de tener bajo peso, aunque nazcan de término. Por otra parte el estrés también puede afectar el comportamiento de la mujer, lo que incide en su embarazo, ya que ésta puede empezar a alimentarse mal, descansar poco o fumar lo que sin duda incidirá en la guagua. Incluso se han desarrollado estudios como el de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica en que se confirma que el estrés en las embarazadas puede afectar a sus hijos aumentando el riesgo de que desarrollen síntomas de hiperactividad, problemas de comportamiento y ansiedad luego de nacidos. ¿Cómo reducir el estrés? -Lo principal es identificar las causas de tú estrés para poder controlarlo. -Preocuparse de mantener una alimentación sana y no saltarse comidas. -Hacer ejercicio físico, de acuerdo a lo recomendado por el ginecólogo. -Dejarse un espacio diario, aunque sea corto para relajarse y descansar. -Hablar de tus preocupaciones y temores el embarazo con tú médico y pareja. -Ir a todos los controles prenatales y hacerle caso en todo a tu ginecólogo, eso te dará tranquilidad acerca de cómo va creciendo tu guagua y cómo evoluciona tu embarazo. -En casos extremos se da medicamentos, que deben ser prescritos por un especialista, ya que hay algunos contraindicados. Aunque siempre es mejor no tomar nada, a veces es conveniente hacerlo porque el daño del estrés intenso y no controlado puede ser peor para la guagua.
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Sin duda el embarazo se trata de un momento muy esperado y que conlleva la enorme alegría de tener un hijo, pero muchas veces los nueve meses de espera no resultan fáciles para las mujeres. Es una época de grandes cambios físicos y síquicos, en que la embarazada debe prepararse para el desafío de ser madre y si se trata de su primer hijo esto genera gran ansiedad.
Sin embargo, cuando el estrés alcanza niveles excesivos, puede ser perjudicial para la mujer embarazada. A corto plazo el exceso de estrés se puede manifestar en insomnio, ansiedad, poco o demasiado apetito y dolores de cabeza y de espalda. Pero desde el punto de vista del embarazo las consecuencias pueden ser peores: puede aumentar el riesgo de parto prematuro y de que la guagua nazca con bajo peso. De hecho las mujeres que viven en altos niveles de estrés durante el embarazo tienen mayores probabilidades de presentar altas concentraciones de una hormona liberadora de corticotropina en la sangre, que tiene relación con el parto prematuro. Esta hormona hace que el organismo libere sustancias químicas llamadas prostaglandinas, que a su vez producen las contracciones uterinas.