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La importancia del líquido amniótico
Se trata de un líquido claro y ligeramente amarillento que rodea al feto dentro del útero y que está contenido en la bolsa o saco amniótico. El feto flota en este líquido amniótico y a medida que progresa el embarazo la cantidad de líquido aumenta. Llegando a su máximo en la semana 34 de gestación, cuando llega a un promedio de 800 ml. La guagua hace circular constantemente este líquido al tragarlo e inhalarlo y reemplazarlo.

Funciones que desempeña

-Este cumple la función de amortiguar y proteger al feto, además de estimular su crecimiento y desarrollo de sus órganos.

-Contribuye a que el feto se pueda mover libremente y al correcto desarrollo de sus músculos.

-En el segundo trimestre del embarazo la guagua es capaz de tragar líquido, aspirarlo y llevarlo a sus pulmones, lo que contribuye al desarrollo de estos y al sistema gastrointestinal.

-Además el líquido amniótico protege al cordón umbilical, principal responsable de suministrar a la guagua los nutrientes y oxígeno necesarios.

-Es el principal responsable de mantener una temperatura constante para el feto, protegiéndolo de la pérdida de calor.


En cantidades anormales

No todas las embarazadas presentan la misma cantidad de líquido amniótico, incluso algunas producen demasiado y otras muy poco.
Una de las complicaciones en este sentido es cuando el líquido no es suficiente, esto sucede en cerca del 8% de las embarazadas, a esto se le llama oligohidramnios. Esta situación se diagnostica por una ecografía a partir del tercer trimestre. Se presenta con más frecuencia cuando el embarazo se prolonga más allá de la fecha de parto, porque de hecho cuando la guagua ya está madura los niveles de líquido disminuyen automáticamente. En este caso no se requiere tratamiento, ya que la guagua está próxima a nacer, pero sí un control médico frecuente.

Si los niveles de líquido van bajando en forma permanente se puede inducir el parto para prevenir complicaciones como la compresión del cordón umbilical, -por la falta de líquido que amortigue al cordón-, algo muy grave que puede dejar sin oxígeno a la guagua.

Es importante destacar que en cerca de la mitad de los casos en que no hay suficiente líquido amniótico se van corrigiendo solos en el transcurso del embarazo. Los casos más serios corresponden a los que se presentan durante la primera mitad del embarazo ya que a causa de su ausencia se pueden comprimir los órganos fetales, provocar defectos de nacimiento e incrementar el riesgo de aborto espontáneo o parto prematuro. A veces en estos casos la madre debe ser hospitalizada para ser supervisada de cerca.

La causa de este problema es desconocida pero se piensa que puede deberse a la ruptura temprana de la bolsa, otra causa puede ser defectos en los riñones y en el tracto uterino del feto (producen menos orina), cuando es esta la causa se puede realizar una operación intrauterina.

Por otra parte cerca del 2% de las embarazadas presenta un exceso de líquido, fenómeno llamado polihidramnios. Esto se detecta mediante una ecografía.

Las causas más frecuentes asociadas a este problema son mujeres con diabetes gestacional, fetos con problemas gastrointestinales que obstruyen el paso del líquido, guaguas que presentan anormalidades cormosómicas, o embarazos gemelares.

El riesgo aquí es que por la excesiva distensión del útero se produzca un parto prematuro o se rompa tempranamente la bolsa. El tratamiento posible del exceso de líquido amniótico pasa por un control médico riguroso, en algunos casos se suministran medicamentos para reducir la producción de orina del feto o se realiza una amniocentesis (inserción de una aguja a través del útero y dentro del saco amniótico) para extraer parte del líquido amniótico. En casos extremos cuando está en peligro la vida de la madre o el feto se debe inducir el parto.

 

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