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El feto: una persona pequeña que vive en el útero


Actualmente se le da mucha importancia a los cuidados en la etapa prenatal. La adecuada alimentación y los puntuales controles médicos son factores que nadie ignora para el correcto desarrollo de un embarazo. Sin embargo, muchas veces se olvida o deja de lado un aspecto muy importante: la relevancia de establecer un vínculo o comunicación con la guagua en el vientre. Sin duda al niño no le pasará nada –en términos médicos- si esto no se hace, pero cada día los estudios arrojan más luces sobre la capacidad de percepción que tiene el niño en el vientre materno y lo positivo de establecer un vínculo temprano con sus progenitores.

Si un niño necesita que le hablen, le hagan cariño y lo quieran sin duda a una guagua más pequeña, como lo es el feto, también le harán muy bien estos cuidados. Es por ello que ahora se está resaltando tanto la importancia de comenzar a estimular al niño desde el embarazo, lo que se denomina “estimulación temprana”. Se plantea que con ello la guagua logrará un mejor desarrollo orgánico y funcional de su sistema nervioso y de sus órganos.

De hecho y para darse cuenta de los alcances de la percepción del feto cabe destacar que aunque la mujer perciba el movimiento fetal en el quinto mes este comienza cerca de los dos meses. Ya a los cuatro meses el feto siente en todo su cuerpo y al quinto mes percibe las paredes del útero materno. A los tres meses distingue los sabores de los alimentos que consume la madre a través del líquido amniótico e incluso a los cinco meses ya discrimina las voces y percibe la voz de la madre.

No se trata con esto de recargar de nuevas “tareas” a la mujer embarazada. La verdad es que desde las primeras semanas del embarazo, en que comienza a formarse el sistema nervioso de la guagua, las células nerviosas empiezan a conectarse. Pero esto se produce en forma natural y los movimientos de la mamá al caminar, las voces y demás ruidos, las sensaciones que percibe el feto cuando su mamá se toca la guata y muchas otras lo bombardean continuamente estimulándolo. Es así como la guagua que está en el vientre de su madre es estimulada en forma natural por su entorno. Sin embrago, si los padres aprovechan de tomar conciencia de esto y conectarse más con su hijo, sin duda le harán un bien.

¿Qué experimenta un feto?


Se trata de una pregunta que muchos nos hemos hecho y el doctor italiano Carlo Bellieni trata de responder en una de sus publicaciones “El amanecer del yo: dolor, memoria, deseo, sueño del feto”. Este científico lleva años investigando este tema en el departamento de Terapia Intensiva Neonatal del Policlínico Universitario «Le Scotte» de Siena. En una entrevista publicada en el sitio Zenit.org Bellieni aclara algunos puntos relevantes al respecto:

-El feto siente dolor, incluso su percepción parece ser más profunda que la de un niño mayor. “Lo sabemos porque faltan en la vida fetal muchas de las «estrategias» que se encargan tras el nacimiento de no sentir el dolor. Sin embargo, ya desde la mitad de la gestación los estímulos dolorosos han abierto todas sus vías para ser percibidos”.

-El feto es un pequeño paciente. “Los neonatólogos modernos tienen el privilegio de atender justamente a los fetos. Los tenemos entre las manos: a veces tienen el peso de una manzana; algunos son poco mayores que una mano. Han nacido prematuramente y durante meses deberán permanecer en sofisticadas incubadoras… Y a ninguno de los que les atiende se le ocurre poner en duda que sean nuestros pacientes, que sean personas”.

-“Hoy sabemos que el feto dentro del útero materno percibe olores y sabores. Oye los sonidos. Los recuerda después del nacimiento. Desde luego sabemos que el feto, desde las 30 semanas de gestación, es capaz de soñar. Todas estas características permiten apreciar las dimensiones humanas. Este paciente en los últimos años ha sido objeto de investigación para garantizarle la salud desde el útero materno”.

-“En cuanto nace, el niño muestra de forma científicamente demostrada que reconoce la voz de su madre y la distingue de la voz de un extraño. ¿Dónde ha aprendido esa voz más que en el seno materno?. Existen también pruebas directas. Por ejemplo, registramos cómo varían los movimientos y la frecuencia cardíaca del feto si le transmitimos sonidos imprevistos a través de la pared uterina. Y vemos que primero se sobresalta, después se acostumbra, igual que hacemos nosotros como oímos algo que nos interesa”.

-“No se comprende cómo alguien pueda pensar que «se hace» persona en cierto punto, tal vez al salir del útero. Realmente en el nacimiento, desde el punto de vista físico, se cambia verdaderamente poco: entra aire en los pulmones, se interrumpe la llegada de sangre desde la placenta, cambia el tipo de circulación de la sangre en el corazón y poco más”.




 

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