| Movimientos fetales: una señal de bienestar |
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Un momento muy esperado en el embarazo es cuando se empiezan a sentir los movimientos de la guagua. Esto sucede entre las semanas 16 y 20 del embarazo en que la mujer comienza a percibirlos por primera vez.
El feto va desarrollando cada vez movimientos más complejos a medida que avanza el embarazo. Durante el primer trimestre, cuando el cerebro no está totalmente desarrollado, el embrión se encuentra simplemente dentro de líquido amniótico. A medida que pasan los meses se va produciendo un proceso de maduración progresiva. A las 20 semanas de gestación, en general la mayoría de las embarazadas ya pueden sentir los movimientos de su guagua. Sin embargo, estos varían en frecuencia y fuerza en función de la madurez del feto. En general presentan una pauta muy marcada, con períodos de actividad y de descanso. Según avanza el embarazo la actividad se concentra en determinados momentos del día, por lo que pueden ser bastante predecibles. Los movimientos intrauterinos de las guaguas se ven influenciados en gran parte de los casos por la alimentación de la madre, debido al incremento de la glucosa en la sangre. Como una expresión de la maduración del niño, en los controles ecográficos se observan los movimientos fetales. De hecho diferentes investigaciones han demostrado que la madre solo percibe la mitad de los movimientos que realiza el feto y que se pueden ver usando ultrasonido. El perfil del feto normal debe incluir en 30 minutos al menos 3 movimientos.Es muy común que al final del embarazo se perciban menos sus movimientos, ya que el niño está más grande y cuenta con menor espacio dentro del útero. Sin embargo, aunque no se sienta el feto está muy activo en el vientre materno. Recuento de movimientos fetales Una forma de verificar la salud de la guagua antes del parto es contar la cantidad de veces que se mueve durante un cierto período de tiempo. En esto consiste el recuento de los movimientos fetales. Los movimientos del niño pueden ser cortos y rápidos, como una patada, o cuando sientes una “pelota” en la guata, como si empujara con alguna parte de su cuerpo. Otros movimientos pueden ser más largos. Cada mujer debe encontrar el patrón y número de movimientos habituales para su embarazo particular. Ningún feto se mueve igual a otro, ni con la misma intensidad ni con el mismo ritmo. Cada guagua tiene sus pautas y la madre es la que debe observar los movimientos para conocerlos y hacer un seguimiento efectivo. Cualquier alteración en su ritmo normal puede indicar estrés fetal y es conveniente llamar al médico. Cómo registrar los movimientos fetales: -Elegir el momento del día cuando el niño este más activo. -Recostarse de lado en una posición cómoda. -A veces es bueno comer algo antes de contar los movimientos fetales, ya que el alimento vuelve al la guagua más activa. -Hay que considerar que la guagua puede estar más activa si te mueves mucho inmediatamente antes de hacer el recuento. -Hay que contar todos los movimientos de la guagua: patadas, vueltas y movimientos grandes y pequeños. -Hay madres a las que les ayuda poner las manos en su vientre para sentir mejor los movimientos del niño. -En una hora toma nota de cada movimiento del niño. Cuando llegues a 10 movimientos deja de contar, la guagua tiene gran vitalidad. - Sin embargo, si el niño se movió menos de 8 veces en una hora, es bueno volver a contar los movimientos durante una hora más. - Si contaste menos de 8 movimientos en esa hora, es bueno consultar con el ginecólogo.
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Como una expresión de la maduración del niño, en los controles ecográficos se observan los movimientos fetales. De hecho diferentes investigaciones han demostrado que la madre solo percibe la mitad de los movimientos que realiza el feto y que se pueden ver usando ultrasonido. El perfil del feto normal debe incluir en 30 minutos al menos 3 movimientos.