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El desafío de sacar los pañales
bebes-en-panalesPero este aprendizaje tan natural a veces puede hacer perder la paciencia hasta a la madre más abnegada. Es por esto que quisimos recoger algunos puntos muy importantes a considerar a la hora de comenzar esta hazaña:


1- A partir de los dos años de edad recién el niño tiene la madurez para intentar aprender a controlar esfínteres. Cualquier intento previo en general será contraproducente y puede terminar por producir un problema psicológico en el niño. En definitiva es recomendable esperar hasta que llegue a esa edad.

2- Hay que pensar que el niño no tiene ninguna familiaridad con el tema entonces es bueno previamente sentarlo en la pelela. Además cuando uno lo ve durante el día que está haciendo pipí o caca es aconsejable decírselo en voz alta para que el niño aprenda a reconocer qué está haciendo. De este modo es una aprendizaje paulatino y no algo que se le exige de un día para otro.

3- Hay que intentar descubrir las horas más frecuentes en que el niño necesita ir al baño para aprovechar de sentarlo durante esas horas. Esta es una forma más eficiente de enseñarle que sentarlo a cada rato, hecho que terminará por aburrir al niño.

4- Cuando el niño haga, aunque sea por casualidad, es bueno estimularlo con un premio y demostrarle gran alegría. Otra forma de estimularlo e incentivarlo es contar abiertamente, por ejemplo a toda la familia que logró hacer en el baño y que está grande, así le dan ganas de volver a intentarlo.

5- Cuando ya es más grande reforzarle la idea de que es él quien manda el cuerpo y no los papás que le están avisando, así se transformará en una desafío de madurez para el niño aprender a controlarse y dejará de ser una obligación impuesta por los padres.

6- Es normal que un niño tenga “accidentes” cuando está demasiado entretenido o ansioso. Lo más recomendable es tomarlo con paciencia y nunca castigarlo por ello, esto le seguirá sucediendo por bastante tiempo...

7- La mejor receta para sacarle los pañales a un niño es hacerlo con cariño y mucha paciencia. Los retos más bien retardan el aprendizaje y nunca conseguirán estimularlo para perseguir el logro de dejarlos.

8- En ocasiones el niño puede volver atrás y vuelve a hacerse cuando ya lo tenía controlado. En muchos casos esto se debe a una presión sicológica que está viviendo como que le ha nacido un hermano, el ingreso al colegio o la muerte de un familiar. En estos casos no hay más consejo que tener mucha paciencia.

9- Si pasados los seis años el niño sigue con dificultades y a veces no puede controlarse –en el día o en la noche- es bueno consultar con un médico, ya que a esa edad debiera ser un tema superado. A veces hay una enfermedad física de por medio, que en muchos casos es hereditaria y hay remedios para mejorarlo.

 

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