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Controles pediátricos: una rutina que no hay que olvidar


A los niños no se los lleva al doctor sólo en caso de enfermedad. Existe el control del niño sano, fundamental para prevenir enfermedades y detectar factores de riesgo, además de hacerle un seguimiento al desarrollo y crecimiento normal del niño.

Por muy experimentada que sea la madre, nada reemplaza el examen del especialista. En muchos casos cuando la madre ya no es primeriza, conoce bien las necesidades del niño durante sus primeros meses y a veces se salta los controles pediátricos. Esto no está bien, ya que la experiencia no reemplaza al especialista y por algo se ha estipulado la necesidad de estos controles, que van en beneficio de la salud del niño.

Por otra parte, en ellos, además de ver el crecimiento y la madurez psicomotora de la guagua, a la mamá se le ayuda en temas tan básicos como la alimentación e higiene del niño y además de saber evaluar los progresos indicados para cada etapa del desarrollo. El pediatra también puede sugerir formas de estimular a la guagua y e indicar algo tan importante como las vacunas que requiere el niño en cada mes.

Por último el hecho de que un especialista lleve un historial de la talla, peso y estado de salud de la guagua no es menor. Se trata de información muy valiosa que puede ayudar en la detección temprana de muchas patologías. Aunque la mayoría de las veces no habrá sorpresas, hay enfermedades que son difíciles de identificar en el recién nacido y se van mostrando con mayor claridad en el transcurso de los meses, como los soplos al corazón o alteraciones congénitas del sistema nervioso y es por ello que resulta muy importante que el control con el pediatra.

¿Cada cuánto tiempo debo llevar a mi hijo al pediatra?

Al principio los controles son más seguidos, ya que los cambios en los primeros meses de vida son muchos y rápidos, pero con el paso del tiempo se van distanciando.

-El primer control es entre los 7 y 10 días de nacido.
-El segundo control es al mes de vida.
-Hasta que cumpla el año debe controlarse una vez al mes.
-Luego le corresponden controles cada dos o tres meses, hasta llegar a los dos años.
-A partir de los dos años el niño debe asistir a un control cada seis meses.

Rutina de los controles:

Aunque estos van variando un poco de acuerdo a la etapa del desarrollo del niño, hay ciertos aspectos que el médico durante los primeros meses de vida no deja de evaluar:

-Control de peso y talla como indicador de su estado nutricional.
-Palpación del cuello para determinar el estado de los ganglios linfáticos, así como un examen del abdomen para evaluar los órganos de los aparatos digestivo y urinario.
-Medición el perímetro del cráneo y revisión del tórax para escuchar su respiración y su corazón.
-Exploración de las fontanelas, para ver si se encuentran bien y se van cerrando en el tiempo que les corresponde.
-Control del tono muscular del niño.
-Examen de la boca, garganta y oídos.
-Control de sus movimientos y reflejos para evaluar la maduración del sistema nervioso. Además de examinar sus huesos y caderas.
-Por último en los controles siempre debe quedar un espacio para que los padres pueden aclarar todas las dudas relacionadas con el cuidado y salud de su hijo.

Lo que no puedes olvidar:

-Debes tener presente que los controles pediátricos son responsabilidad de los padres, ellos deben buscar la forma de cumplir con este deber.
-Es bueno no cambiarse constantemente de pediatra, ya que es él quien manejará el historial médico de tu hijo. Ahora bien, si estás con un médico que no te acomoda, no pasa nada con hacer un cambio. Lo importante es que te de confianza y tranquilidad.
-Llevar a la primera consulta la información de la clínica con los antecedentes del estado del niño y su nacimiento: peso, talla al nacer, test de apgar y resultados de algunos exámenes si es que se le hicieron.
-Anotar las preguntas que van surgiendo en tu casa, para hacérselas al pediatra. En medio del control se suelen olvidar y es el médico la persona indicada para orientarte en cuanto a al cuidado de tu hijo.
-No olvides llevar a tu hijo con ropa cómoda y ligera que facilite la rutina de exploración.
-Lleva pañales para poder cambiárselos si es necesario luego del control médico.
-Aunque no es obligatorio, es recomendable tener un cuaderno en que queden registrados los controles médicos de tu hijo. Es bueno llevarlo a la consulta y que sea el mismo especialista quien deje el registro, luego de examinar al niño.


 

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