| Llegó la hora de entrar al jardín |
Por la edad y madurez del niño, porque ambos padres trabajan o para desarrollar su sociablidad, tarde o temprano llega la hora de que el niño que era “la guagua de la casa” vaya al jardín. El tiempo pasa volando y aunque recordemos como ayer el momento en que nació es necesario ayudarlo a dar su primer paso en el camino de la independencia. Un gran beneficio para el niño Para la mayoría de los padres es difícil tomar esta decisión, se trata de la primera vez que se separan de su hijo y lo dejan en manos ajenas. Lo importante es pensar que se hace por el bien del niño y que en muy poco tiempo probablemente su jardín infantil sea uno de sus lugares preferidos. Ya ningún especialista tiene dudas acerca de las beneficios del paso por el jardín antes ingresar al colegio. Es un aporte especialmente en el desarrollo de sus habilidades sociales: se les quita el miedo a las personas desconocidas, se hacen más autónomos e independientes y aprenden a compartir con niños de la edad. Otro de los grandes beneficios del jardín infantil para un niño se relaciona con su desarrollo del lenguaje. Por lo general dan un gran salto en este sentido cuando ingresan porque necesitan poder expresarse y ser entendidos y buscan a toda costa el compartir con sus semejantes. Ahora bien la edad más adecuada para tomar la decisión de mandarlo al jardín, depende en gran medida del criterio y circunstancias vitales de los padres. En principio no es recomendable que vaya antes de que su lenguaje no esté lo suficientemente desarrollado como para poder expresarse bien, pero si la madre por ejemplo trabaja es una buena opción. A partir de los 3 años no hay duda de que es un beneficio para la mayoría de los niños. Ayudarlos en el proceso Los cambios en general son difíciles para niños y adultos y hay que apoyarlos en este proceso. Es muy importante que los padres estén tranquilos y seguros con el lugar que eligieron, en la medida en que les de plena confianza que cuidarán bien a su hijo, sin duda transmitirán tranquilidad y seguridad al niño y el proceso será más fácil. Cuando falten algunas semanas para su ingreso, es bueno que comiencen a prepararlo. No se trata de hablarle todo el día del tema o de planteárselo con demasiada anticipación porque se puede conseguir el efecto contrario y que el niño cada le vaya tomando más susto al “gran día”. Es bueno para relajarlo contarle lo que va a pasar, a dónde va a ir y cómo será su nueva rutina. Hay que darle seguridad de que se quedará ahí solo por un rato y de que la madre no lo abandonará, ya que este es el principal temor de los niños. Para esto es bueno que la mamá le cuente por ejemplo, lo que va a hacer mientras él está en el jardín. También conviene en la etapa de preparación dejarlo sólo con alguien de confianza, en el caso de que no haya pasado por esto antes, para que se vaya haciendo a la idea de separarse temporalmente de la madre.Cuando llegue el día el niño reaccionará de acuerdo a su temperamento. En la mayoría de los casos quedan llorando y esto no tiene nada de malo, es parte del proceso. Lo que debe hacer la mamá es acompañarlo en la sala un rato y luego irse y no alargar la agonía eternamente ya que esto será peor para el niño. Hay casos en que los niños parten quedándose felices por la novedad y después de la primera semana comienzan a llorar. Por otra parte lo padres deben tener en cuenta que los niños no sólo en el llanto reflejan las dificultades del proceso que están viviendo, a veces cambian ciertos comportamientos o hábitos pero pronto vuelven a la normalidad. La principal receta es que los padres transmitan mucha tranquilidad al niño por la decisión de mandarlo al jardín, que piensen que aunque en un principio llore pronto estará feliz y que es un proceso en el que se requiere paciencia. Lo habitual es que cerca del mes el niño ya esté totalmente adaptado a su nuevo sistema. |



Por la edad y madurez del niño, porque ambos padres trabajan o para desarrollar su sociablidad, tarde o temprano llega la hora de que el niño que era “la guagua de la casa” vaya al jardín. El tiempo pasa volando y aunque recordemos como ayer el momento en que nació es necesario ayudarlo a dar su primer paso en el camino de la independencia.
Es bueno para relajarlo contarle lo que va a pasar, a dónde va a ir y cómo será su nueva rutina. Hay que darle seguridad de que se quedará ahí solo por un rato y de que la madre no lo abandonará, ya que este es el principal temor de los niños. Para esto es bueno que la mamá le cuente por ejemplo, lo que va a hacer mientras él está en el jardín. También conviene en la etapa de preparación dejarlo sólo con alguien de confianza, en el caso de que no haya pasado por esto antes, para que se vaya haciendo a la idea de separarse temporalmente de la madre.