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Necesidades emocionales de los niños


Por Patricia Schmidt, sicóloga Universidad de Santiago.

Uno de los temas más importantes dentro de la psicología infantil hace referencia a las necesidades emocionales de los niños. Se puede pensar en las necesidades como una pirámide, ya que son de distintos tipos. En la base se encuentran las más sencillas, las que son indispensables para vivir, por ejemplo la alimentación o el abrigo, para luego ir subiendo de nivel y haciendo más compleja la naturaleza de lo que ellos necesitan. Por ejemplo, realizar actividades que les gusten, ser amados, sentir confianza de otros y de ellos mismos, entre otras. Así es posible percibir que en la medida que se sube de nivel las necesidades se vuelven más complejas y difíciles de conseguir, incluso para nosotros los adultos.

Cada uno de los niveles de la pirámide depende del nivel anterior y nos permite acceder a un nivel superior y así, alcanzar la consolidación personal y el desarrollo en nuestras vidas. Las necesidades emocionales de los niños, forman parte de esta pirámide, siendo un nivel muy importante, ya que su satisfacción o insatisfacción determinará en gran medida la imagen que el niño posea de sí mismo, de su familia y del resto de las personas con quienes comparte.

Algunas de las necesidades emocionales más importantes de los niños, en relación a su edad son las siguientes:

BBDesde el nacimiento hasta 1 año: en esta etapa perciben fuertemente si son deseados o bienvenidos dentro de la familia, o si por el contrario son abandonados o tratados con frialdad. En este sentido necesitan sentirse SEGUROS, insertos en un mundo sin violencia o excesos. Por lo tanto, las actitudes necesarias para llevar a cabo podrían ser las siguientes: constantemente mencionar frases como “la vida es buena, es linda”, “eres parte de este lugar”, “eres bienvenido como parte de la familia”, lo cual se puede realizar mientras se juega o a través de alguna canción. También cuando lo esté alimentando o enseñando a comer, hágalo sonriendo y con cariño.

Desde 1 año hasta los 3 años: la diferenciación es muy importante, ya que requieren empezar a explorar el mundo, necesitan saber que tienen propia voluntad y cuerpo y que sus padres aún los aman. Se deben recalcar los siguientes mensajes positivos: “tienes derecho a ser libre y AUTONOMO”, “tienes derecho a ser creativo” (dejarlo que explore espacios, que utilice lápices y manipule objetos, siempre prestando cuidado y atención, pero a su vez dejándolo tener su propio espacio).

Desde los 3 años hasta los 7 años:
en esta etapa se desarrolla la capacidad de amar y generalmente, lo que aprenden en este periodo determina parte de su forma de relacionarse con otros afectivamente en el futuro. Por lo que el ser RESPETADOS, reconociendo y acogiendo sus estados emocionales es fundamental. Respetar sus gustos e intereses aunque no coincidan con los nuestros (podemos escuchar atentamente sus historias de peleas en el recreo o su música). Es importante que reciban los siguientes mensajes: “tu puedes amar y ser amado”, “el cometer errores te ayuda a aprender a vivir”, “es importante expresar las emociones”. Por lo tanto, se debe demostrar la incondicionalidad del afecto (mencionar frases como “te quiero a pesar de que te portes mal o saques malas notas”, “aunque te equivoques puedes intentarlo de nuevo”). Es importante reconocer aspectos positivos, es decir ser VALORADOS (por ejemplo, determinar para que actividad es bueno y decírselo: “eres muy bueno para el deporte, “eres buen compañero”, “te gusta escuchar a tus amigos, eso es muy bueno”). Aquí es importante que padres ayuden a descubrir potencialidades que el niño puede no percibir.

Es importante mencionar que ningún padre o madre puede estar constantemente satisfaciendo necesidades, ya sea psicológica, social, médica o materialmente. En algún momento puede suceder que un niño se sienta dolido, por lo cuál es necesario recalcar que una mala experiencia no determinará para siempre el futuro desarrollo de un niño, si no que es aquella experiencia negativa que se repite una y otra vez la que los marcará. Los niños son capaces de recuperarse frente a la adversidad si es que se les da el espacio para expresar la tristeza o su enojo, recibiendo apoyo. A aquellos niños a quienes se les prive de la satisfacción de estas necesidades probablemente tendrán mayor tendencia a presentar trastornos emocionales, que se manifiestan principalmente en el área escolar, aprobando menos asignaturas, obteniendo notas más bajas, presentando mayor repitencia o abandonando el colegio más frecuentemente.

El poder satisfacer las necesidades emocionales tiene consecuencias positivas a largo plazo, ya que permite desarrollar una autoimagen positiva y autoestima elevada, así como también favorece una personalidad más sólida que ayudará a enfrentar la vida y sus dificultades de mejor manera.
 

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