| La importancia de la siesta |
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Sin duda la guagua a medida que va creciendo y madurando va cambiando sus hábitos de sueño. Ya pasados los seis meses por lo general los niños duermen mejor y necesitan entre 2 a 3 siestas durante el día. Muchos padres tienen la inquietud acerca de si su hijo duerme lo suficiente. La verdad es que cada niño es un mundo independiente, pero lo que sí está claro es que todos los niños hasta los 3 años mínimo y ojalá hasta los 5 años si duermen siesta se ven beneficiados. Bendita siesta A medida que pasa el tiempo cada vez es más difícil conseguir que el niño duerma siesta, pero la verdad es que es necesaria. De lo contrario los niños están agotadores durante toda la tarde y por otra parte ese rato de descanso también es un momento muy esperado por la madre. Sin embargo a medida que el niño crece algunos padres optan tempranamente por quitarle la siesta, pensando que así el niño dormirá mejor en la noche. La verdad es que no necesariamente es así, a no ser de que duerma siesta demasiado tarde. En esos casos es bueno írsela corriendo en forma paulatina a un horario mejor. En general se espera que los niños a los 12 meses duerman 2 o 3 siestas a lo largo del día. A los 18, una siesta por la mañana y otra (mas larga) por la tarde. Y a los 2 años, 1 de aproximadamente una hora y media por la tarde. Sin embargo hay niños que desde muy pequeños duermen siestas de media hora y se despiertan. En la medida de que el niño este descansado y de buen ánimo no hay problema, eso es lo que le pide su cuerpo. Por el contrario hay niños que necesitan siestas muchos más largas porque o sino no hay quien los resista. La clave para formar buenos hábitos de sueño es la rutina, el hecho de que el niño tenga horarios ordenados y estables lo ayudará en su desarrollo. El desorden perjudica el ritmo circadiano (el de sueno y vigilia) del menor y sus hábitos alimenticios. Un hábito necesario La importancia del sueño es tal que de acuerdo a lo señalado por el Doctor Edward Estivill, en su libro Duérmete Niño, "Los niños de hasta cuatro años que no duermen la siesta tras la comida pueden luego padecer episodios de sonanbulismo y terrores nocturnos al entrar en una fase de sueño más profundo". El conocido neurofisiólogo agrega que "La siesta es un período en el que el cerebro precisa de un breve descanso (entre las dos y las cuatro de la tarde.) Por eso tenemos sueño en este periodo de tiempo. La digestión produce un pequeño estado de sueño que se une a la siesta" y concluye "la siesta para los niños hasta los cinco años es imprescindible". Al dormir, los niños reponen energías y se relajan al mismo tiempo. El hábito de la siesta es fundamental para su desarrollo. Por esta razón, los padres deben insistir en que sus hijos duerman siesta ojalá hasta los 5 años. Observar al niño Si lograr que tu hijo duerma siesta es una hazaña debes dedicarte a observarlo para determinar las horas en que está más cansado. En esas horas debes estimularlo poco y más bien rodearlo de un ambiente relajado, cantarle, hacerle masajes, ponerle música tranquila. De a poco irá asociando ese ritual con la hora de la siesta y cada vez te será más fácil que concilie el sueño. Según el Dr. Weissbluth, especialista en el tema que creo un modelo para ayudar a los niños a dormir, la receta está en atender las necesidades del niño y responder a ellas, evitando así la lagrimas y reforzando los lazos padres-hijo. El plan que propone el doctor Marc Weissbluth requiere a los padres observar los ciclos naturales del sueño de la guagua para después ayudarle a conseguirlo. El Dr. Weissbluth aboga por las siestas e irse a la cama temprano, opina que los niños que se mantienen despiertos hasta tarde para acomodar al horario de los padres terminan pagando un precio debido a la privación a largo plazo del sueño. Consejos para la siesta: -Buscar los momentos en que la guagua se muestra más cansada para echarla a dormir. Cuando se mueve menos, sus ojos no están alerta, baja su actividad y bosteza es el momento apropiado para que duerma, de lo contrario estará tan cansada que será más difícil conseguirlo. -Nunca interrumpas el sueño del niño para alimentarlo o jugar con él e intenta en lo posible no mantenerlo levantado para adaptarlo a tu horario. -Debes establecerle una rutina en cuanto a su horario y el ambiente en el que duerme. Su pieza debe estar tranquila, confortable y a una temperatura agradable. -Si el niño tomó la costumbre de dormir con un tuto, chupete, o un peluche, estimula este hábito. El niño conciliará el sueño con más rapidez y profundidad. -Cuando un niño duerme siesta en el jardín es importante que sepas a qué hora duerme para que luego sigas esa rutina en el fin de semana. Es verdad que se pueden hacer excepciones pero cuando sea posible vale la pena por el bien del niño mantenerle la rutina. -El niño se debe acostumbrar a dormir siesta en su cuna y sólo, de lo contrario será una tortura para la madre. -Es importante recordar que no es grave que un día no quiera dormir la siesta. Pero al día siguiente es bueno que lo haga para no terminar por perder el hábito. -La siesta debe dormirse con la luz del día sin cerrar persianas y con el ruido habitual de la casa, para que se distinga el día de la noche.
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