| Un “no” para todo |
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Lo importante es salir de esta experiencia con un niño bien educado y no asustado por gritos y amenazas.
El niño dócil y obediente, el centro y orgullo de la casa, cerca de los dos años comienza a transformarse. Se pone porfiado y ante la primera orden que reciba contesta con un “no”. Lo que sucede es que este niño, antes guagua ha pasado a una nueva etapa del desarrollo en que necesita mostrarse independiente y autosuficiente. Para lograr esta meta la manera más fácil que encuentra es oponiéndose a todo lo que le pidan para delimitar un margen entre los otros y él. Debido a esto se puede considerar normal durante esta etapa que el niño ande más desobediente y hay que tener claro que no es por un afán de molestar a sus padres, sino de ganar mayor seguridad en sí mismo. La única actitud recomendable para sobrevivir a este período es distraerlo cuando comienza a discutir por algo o darle más de una alternativa de hacer las cosas para que se sienta con la libertad de elegir. Sin duda la peor técnica es enfrentarlo de forma directa y comenzar con una pelea que no llegará a ninguna parte. De esta forma una buena actitud para lidiar con un opositor permanente es preguntarle por ejemplo si prefiere fruta o yogurt, los pantalones azules o los grises y así siempre presentarle más de una alternativa. De este modo el niño tendrá la sensación de que el está eligiendo y los padres se evitarán muchas peleas. Algunos consejos pueden resultarte útiles si tu hijo atraviesa esta etapa: -Poner pocas reglas, pero que deben respetarse siempre, pase lo que pase, con o sin pataleta. Ojo que lo peor que pueden hacer los papás es echar pie atrás por el cansancio, por ejemplo frente a un llanto. Hay que ser inflexible cuando se trata de las pocas cosas importantes fijadas, por ejemplo “nunca morder al hermano”. -Para aprender a ser obediente hay que tener muy claro lo que se espera de uno, y esto es tarea de los padres. Nunca hay que premiar al niño cuando desobedece o hacerlo prometer que la próxima vez no lo hará mientras se hace “vista gorda” en ese momento. -Felicita al niño y dale mucha importancia cuando sea capaz de obedecer una instrucción dada. -Recuerda que los niños son seres humanos y que pueden tener gustos e ideas propias, de hecho esto es positivo y es bueno fomentarlo; por lo tanto no es bueno siempre y en todo ponerles reglas para que tengan que obedecer. -Lo primero que hay que pensar cuando un niño desobedece es si entiende lo que sus padres esperan de él y si tiene la madurez para hacer lo que sus padres le piden. ¿Y qué pasa si desobedece y hace algo malo intencionalmente? Sin duda tiene que aprender que lo que hizo está mal y que de sus actos se desprenden consecuencias. Debe haber alguna sanción frente a los problemas que genera. Ojalá que siempre se le enseñe en positivo y reflexionando acerca de cómo reparar el daño hecho, más que con un castigo físico que por lo general es dañino para el niño. Cerca de los dos años aún es muy pequeño y hay que tener sobretodo mucha paciencia y tratar de desviar su atención de lo que genere problemas. A los tres años el niño ya es más oposicionista y hay que tratar de que se mantenga entretenido. Que un niño aprenda a reaccionar por miedo al castigo es malo, lo positivo es que aprenda que sus actos tienen consecuencias e iniciarlo por el camino del autocontrol. En este sentido si el niño hace pataletas en la calle habrá que llevarlo de vuelta a la casa con tranquilidad e intransigencia hasta que deje esta actitud. Cuando se acerca a los cuatro años ya es un ser mucho más capaz de razonar y que con argumentos simples puede entender claramente el mal de una acción.
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Algunos consejos pueden resultarte útiles si tu hijo atraviesa esta etapa: