| Educar en positivo |
Cada niño tiene su modo de ser, sus habilidades y dificultades y los padres tienen que ir aprendiendo a conocerlo y a enseñarle. No existen los hijos perfectos o los padres ideales, por lo tanto tampoco se puede aspirar a cumplir la tarea a la perfección. En el rol de educador hay que esforzarse, si es necesario pedir ayuda, pero tener claro que lo principal es formar a hijos felices. En este sentido, es de radical importancia educar en positivo, reforzar lo bueno de los niños, reconocerles sus logros para ayudarlos a tener una buena autoestima, vital en tiempos como los actuales, en que necesitan de mucha seguridad en si mismos.En qué se notan los niños con autoestima alta: -Hacen amigos con facilidad. -Muestran entusiasmo en las actividades. -En general cooperan y siguen las reglas de una actividad. -Pueden jugar solos o en compañía de otros. -Son creativos. -Se ven niños contentos, que no tienen problemas para relacionarse con los demás. En qué se notan los niños con autoestima baja: -Piensan que no son capaces de hacer nada bien sin la ayuda de otros. -Perciben que siempre lo que ellos hacen es inferior a lo de los demás. -Son poco arriesgados, por temor a fracasar. -Creen que no van a poder ante un nuevo desafío, que no serán capaces. -En algunos casos les gustaría ser otra persona, tienden a imitar a otros. En esta tarea, de educar en positivo, es muy importante: -Toma conciencia de los sentimientos del niño: La mayoría de las veces, con el ritmo de vida actual y la rapidez con que se vive al interior de las familias, los padres tienen a fijarse en lo más inmediato, actos y palabras del niño dejando de lado el intentar conocer sus sentimientos. -Déjalo aprender: Para que un niño sea seguro de si mismo debe tener el espacio para ser autosuficiente y ver que puede conseguir ciertos logros por si mismo y actuar en forma independiente. Así adquiere experiencia, no le teme al entorno y gana en seguridad. -Demuéstrale tu cariño: No basta con querer a alguien; hay que saber expresarlo. Para un niño el que una madre le demuestre que lo quiere es fundamental. Desde un tema físico de abrazarlo y hacerle cariño hasta un plano verbal, expresándole el cariño. -Fija límites a sus conductas: Es necesario marcarles la cancha y que el niño sepa qué se espera de él, ya que esto le da seguridad. Es bueno poner pocas normas pero claras e inamovibles y si las pasa a llevar además de darle un “castigo” proporcional, que sea en positivo para reparar el daño hecho, ayudándolo a pensar en de qué otra forma podría haber actuado. Celebrar el comportamiento positivo La Asociación Mundial de Educadores Infantiles resalta como una buena forma de que los niños crezcan con una sana autoestima el que experimenten las consecuencias positivas que siguen al comportamiento. Para ello se debe averiguar que cosas resultan gratificantes para el niño o la niña y, en función de sus intereses variables, cambiar el tipo de gratificaciones. Así reforzaremos y estimularemos su buen comportamiento. Algunos consejos que da esta organización son los siguientes: -Las alabanzas, el reconocimiento de los logros propios, la consideración de los demás, son los refuerzos que más gratifican al niño. -Si inmediatamente después de un comportamiento positivo, un logro o cooperación, prestamos especial atención al niño con afecto cálido, valoración y aprobación, asociará el placer de la alabanza con la tarea o conducta realizada y las posibilidades de que se repita son muy elevadas. -Cuando el pequeño o pequeña se esfuerza por realizar algo que consideramos positivo, debemos estimular y valorar su esfuerzo mientras lo intenta, sin esperar a que termine, de otro modo podría desanimarse y frustrarse. -Hay que reforzar los pequeños logros, son la base de las realizaciones más importantes en el futuro. Ahora bien, hemos de considerar: -Cuidado con reforzar todo y en todo momento, se le puede estimular o reforzar por hacer poco o nada. Debe existir cooperación, esfuerzo por un logro o intento de comportarse adecuadamente para recibir una gratificación. -La base de toda evolución positiva consiste en aceptar al niño o la niña y no confundir su comportamiento con su valor personal. Si no nos basamos en este principio, el pequeño o pequeña podría sentir que sólo es digno cuando logra buenos resultados. -Los refuerzos recibidos con asiduidad hacen que el niño o la niña se sienta apreciado, que gane confianza en sí mismo y aumente su autoestima y su ilusión por alcanzar nuevos logros. -Cuando una conducta positiva no es reforzada, se debilita y desaparece. Aunque el niño o la niña muestre esa conducta con frecuencia, hay que seguir reforzándola de vez en cuando.
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Cada niño tiene su modo de ser, sus habilidades y dificultades y los padres tienen que ir aprendiendo a conocerlo y a enseñarle. No existen los hijos perfectos o los padres ideales, por lo tanto tampoco se puede aspirar a cumplir la tarea a la perfección. En el rol de educador hay que esforzarse, si es necesario pedir ayuda, pero tener claro que lo principal es formar a hijos felices. En este sentido, es de radical importancia educar en positivo, reforzar lo bueno de los niños, reconocerles sus logros para ayudarlos a tener una buena autoestima, vital en tiempos como los actuales, en que necesitan de mucha seguridad en si mismos.
Celebrar el comportamiento positivo