| Peleas entre hermanos: un problema siempre presente |
No hay duda de los beneficios que tiene para un niño el tener hermanos. Con ellos se aprende a compartir, a ceder, a comprometerse, en definitiva a querer. Los buenos hermanos son un respaldo a futuro y se convierten en verdaderos cómplices en la aventura de la vida.El problema es que para llegar a ello hay que pasar por muchas y muchas peleas, en que el rol y actitud de los padres resulta fundamental. Los niños ideales no existen y siempre van a pelear, de hecho si no fuera así habría una razón para preocuparse. Pero es vital en la relación que se va formando entre ambos, el cómo reaccionen sus padres ante las rivalidades. Las peleas a la larga pueden pasar a ser simpáticas anécdotas para toda la vida o cicatrices marcadoras que determinarán una mala relación futura. Lo más importante que deben tener claro los padres es que nuca es bueno intervenir. Esta es la única forma de que ellos aprendan a solucionar sus conflictos y vincularse en forma positiva. Lo mejor es no darles mucha atención y no sobredimensionar una pelea a no ser de que haya actitudes violentas de por medio en cuyo caso es mejor sin explicaciones separarlos y que cada uno se vaya a otro lugar. Los padres que creen que interviniendo van a conseguir más frutos están equivocados, la mayoría de los niños usan estas situaciones para manipular y llamar la atención y en general los menores se culparan entre si, sin llegar a mayores resultados. El peligro en estas situaciones es que se puede favorecer a uno y perjudicar a otro sin razón, por lo tanto es conveniente quedarse al margen. Causas de las peleas -El ejemplo familiar: para enseñarles a los niños a no pelear deben ver en su entorno una actitud de diálogo y respeto, especialmente entre sus propios padres. - En muchos casos los niños pelean de puro aburridos, para entretenerse. -Competencia: es natural a los hermanos la tendencia a competir, quieren destacar más que el otro, tener la última palabra, lucirse frente a los padres. -Llamar la atención: es muy frecuente que la pelea se motive simplemente por el hecho de que alguno de los hermanos busca llamar la atención de sus padres. Esto sucede con mayor frecuencia cuando los padres reaccionan exageradamente frente a las peleas, así los niños terminan por usarlas como instrumentos de manipulación. -Por sus pertenencias: los niños pelean por sus cosas, por delimitar territorios y definir sus propiedades. Consejos para reducir la rivalidad entre hermanos -Es bueno destacar la singularidad de cada hijo, tratarlos como seres únicos. Nunca es recomendable compararlos, más bien lo que se debe hacer es exaltar en familia las características individuales de cada uno.-Destacar y felicitar cuando han resuelto solos sus problemas sin llegar a pelear. -Darle una atención individual a cada hijo. No se trata de hacer grandes cosas, sino de tener detalles con cada uno de ellos de acuerdo a sus intereses, preguntarles por sus amigos y quehaceres individuales y no tratar a los hijos como un todo. -Fortalecer la capacidad de los niños de resolver sus problemas, de negociar y llegar a acuerdos. Es importante inculcarles valores como la tolerancia y generosidad para aprender a convivir con los otros. -Tener bien marcados los límites, como que pase lo que pase nunca se le puede pegar a un hermano ni insultarlo. -Tratar a cada hijo en forma distinta, de acuerdo a sus necesidades es una buena medida para evitar los celos y rivalidades entre ellos. -Nunca involucrarse en los cuentos de los niños cuando van a acusar al hermano, en general van a haber versiones contradictorias y no conviene intervenir. -Adelantarse a la pelea en el sentido de que si la madre sabe que hay ciertas ocasiones que despiertan la rivalidad entre hermanos, como jugar con un determinado juguete o participar en un juego, tratar de evitarlas. |



No hay duda de los beneficios que tiene para un niño el tener hermanos. Con ellos se aprende a compartir, a ceder, a comprometerse, en definitiva a querer. Los buenos hermanos son un respaldo a futuro y se convierten en verdaderos cómplices en la aventura de la vida.
-Es bueno destacar la singularidad de cada hijo, tratarlos como seres únicos. Nunca es recomendable compararlos, más bien lo que se debe hacer es exaltar en familia las características individuales de cada uno.