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¡Prepáralo para la vida!


Los primeros dientes de un hijo, sus primeros pasos o palabras son momentos imborrables en la memoria de un padre, pero no pasa lo mismo con el primer golpe o tristeza en la vida de un hijo y es fundamental en la futura actitud del niño el modo en que lo guiaron sus padres frente a las dificultades.

Aunque uno piense que los chicos no tienen problema la verdad es que probablemente un niño pequeño en algún minuto se va a sentir rechazado por sus pares, no le resultará algo como quiere o se le romperá un juguete y para ellos estos escollos pueden constituir importantes dificultades. Es ahí donde debe estar la educación de la casa para enseñarle a ser flexible, a superar los momentos duros y seguir adelante con más fuerza, ya que la perseverancia es una virtud que se puede enseñar desde pequeños.

Actualmente a esta capacidad de salir adelante se la llama “resilencia” y se relaciona con fuerza emocional que tiene alguien para pararse y superar las dificultades. Cuando se tiene esta actitud se ven los problemas como un reto que ayudan a crecer y ser más. Así si un niño pequeño no queda seleccionado en el equipo de fútbol de su colegio y tiene esta actitud practicará más hasta conseguirlo y no se dará inmediatamente por vencido.

Sin duda este modo de abordar la vida no es fácil de encontrar en un niño chico que normalmente irrumpirá en llanto ante un fracaso o dificultad. Pero los padres pueden irle enseñando a tener una actitud más positiva.

Para esto es bueno trabajar tres aspectos:

-Sensación de control: que el niño asuma la realidad como algo que puede enfrentar y superar, que está bajo su control. De lo contrario se sentirá desvalido e indefenso frente al mundo, cuando las cosas no van de acuerdo a su gusto.

-Sentido de reto: es bueno plantearle a los niños desde pequeños las dificultades como un desafío para superarse y dar lo mejor de si.

-Sentido de compromiso: mostrarle valores altos como la amistad, el ser hermanable que van más allá de una pelea o un malentendido. Hay que hacerle ver al niño lo valioso de los compromisos afectivos y que en todas las relaciones hay dificultades sin que por ello se vean afectados los vínculos.

Aunque no hay duda de que en este tipo de actitudes influye el temperamento de los niños, los papas puede ayudar a que sus hijos sepan llevar mejor las frustraciones:

-Valora el esfuerzo, los intentos de tu hijo, su valentía para enfrentar situaciones nuevas más que el resultado final.

-Recuerda que tú eres su ejemplo, cuéntale que hay veces en que no te han resultado bien las cosas y has seguido adelante y si te ve enfrentar un fracaso que sea para el un modelo positivo a seguir.

-No le digas a tus hijos elogios falsos para aumentarle su autoestima, los niños no son tontos y saben cuando son o no buenos para algo. Es muy importante felicitarlos y apoyarlos pero en lo que verdaderamente se destacan, sino los padres pierden credibilidad.

-Ayúdale a observar los fracasos y ver que hay factores relacionados con él y otros ajenos a su responsabilidad para que pueda mirar en forma más objetiva las situaciones y ver en qué puede mejorar.

 

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