| En el jardín come mejor... |
Las tías dicen que come como “un príncipe”, deja los platos vacíos y le gusta todo. Pero al llegar a la casa se niega a probar un bocado y las horas de comida son una tortura. Esta escena en muchas familias es muy frecuente. Esta actitud los niños la toman debido a múltiples factores. Entre ellos puede influir que: -A los niños les encanta imitar las conductas de los que los rodean. Si ve a todos los demás menores comiendo se entusiasma y aprende a hacerlo. -Con la tía del jardín no existe la manipulación ya que es una relación mucho más neutra afectivamente hablando que la que establece con su mamá. La comida en el jardín no es un tema para manejar a nadie. En la casa muchas veces se puede convertir en una instancia ideal para el chantaje. -En el jardín el niño ve el almuerzo como una actividad más de las que tiene durante el día, así como hay horas para pintar o jugar hay una hora para comer y se debe hacer bien. -Existe una rutina en cuanto a hora y lugar que a veces no se da en su casa a la hora de comer y esto sin duda favorece a que el niño tenga más hambre. Por todos estos factores hay una serie de consejos que te pueden ayudar a que el niño coma mejor en la casa: -Dale el ejemplo y si es posible siéntalo a comer con alguien para que se anime y le parezca entretenido. -La comida no es un tema para pelear o para retarlo. De hecho mientras más nerviosa te vea peor se va a alimentar. Si su desarrollo es normal despreocúpate del tema y pronto veras que come mejor. Por lo demás al igual que los adultos los niños también tienen derecho a tener un día más hambre que otros. -Si es posible trata de armarle una rutina a la hora de comer en la casa, siempre en el mismo lugar y observa si a la hora de comer está muy cansado. De repente llega tan cansado del jardín que te conviene adelantarle su comida, en vez de dar la pelea cuando ya está agotado. Puedes darle una “once-comida” y luego un vaso de leche antes de acostarse.-Todos los especialistas recomienda alejarlos de la televisión a la hora de comer. Aunque puede ser ideal en una primera instancia porque come mejor, crea malos hábitos alimenticios. La hora de comida debe ser un momento placentero de diálogo familiar, no una pelea. Tampoco se recomienda llegar a cualquier técnica para que el niño abra la boca. La mejor fórmula para esto es tratar de no darle la comida apurada sino que tener tiempo para que el niño vaya a su ritmo. -No dejarlo horas frente al plato. Si el niño en media hora no comió, retirarle lo que le queda. El tiempo muerto frente a la comida lo único que hace es desmotivar al niño. Además es bueno fijarse en no darle unos platos enormes que de puro mirarlo lo atemoricen. -Si puede pídele ayuda en poner la mesa y hazlo participar en lo que pueda al preparar el plato. Además puedes tratar de armarle platos entretenidos, por ejemplo ponerle ojos al puré para que le parezca divertido. Otro consejo oportuno es dejarlo comer sólo aunque sea más lento y quede inmundo, el mismo hecho de tener que hacerlo solo los entusiasma a comer. -Fíjate en el menú que le dan en el jardín de repente te da ideas de platos que le gustan y que haces poco en tu casa. |



Las tías dicen que come como “un príncipe”, deja los platos vacíos y le gusta todo. Pero al llegar a la casa se niega a probar un bocado y las horas de comida son una tortura. Esta escena en muchas familias es muy frecuente.
-Si es posible trata de armarle una rutina a la hora de comer en la casa, siempre en el mismo lugar y observa si a la hora de comer está muy cansado. De repente llega tan cansado del jardín que te conviene adelantarle su comida, en vez de dar la pelea cuando ya está agotado. Puedes darle una “once-comida” y luego un vaso de leche antes de acostarse.