Nada más común que un niño haciendo pataleta porque su mamá va a salir de la casa. A pesar de que vivir estas escenas es desgastador para la madre son una buena señal: el niño sabe establecer lazos afectivos.
Esta reacción que comienza cerca de los ocho meses y puede extenderse hasta los tres años se debe a que el niño pequeño se siente protegido por su madre, es ella quien le explica el mundo y le da seguridad. Cuando ve la posibilidad de que ella se aleje le da pánico perder esta sensación.

A veces incluso el apego es tan radical que rechaza que lo cuiden otros tan cercanos como los abuelos. De este modo se niegan a quedarse con otros que no sean sus padres y comienzan los gritos y llantos. No lo hacen por molestar, la angustia que sienten es real y expresan sus emociones de temor. Ahora bien, en cada niño la reacción en esta etapa ante la lejanía de los padres es distinta, dependiendo de su carácter, sistema educativo y crianza.
La buena noticia para los padres es que esta ansiedad va disminuyendo a medida que el niño crece y va adquiriendo mayor autonomía y adaptabilidad a los cambios.
Algunos consejos para superar con éxito esta etapa:-
Avisarle al niño cuando se va a salir y explicarle en qué momento del día se va a volver. En esta etapa no son capaces de percibir el paso del tiempo y no entienden que se trata de una separación momentánea. Si la mamá sale escondida el niño vive con la permanente sensación de que su madre puede desaparecer y pierde la confianza en ella y en su palabra, por lo tanto siempre es mejor decir la verdad. De hecho se recomienda si la madre se va a ausentar por varios día que le haga un calendario al niño para que vaya tachando días y se le haga más tangible el paso del tiempo y su regreso.
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Tener paciencia con el niño, que no perciba angustia en la madre, ya que de este modo lo único que se consigue es transmitirle más inseguridad. Tampoco es recomendable dejar de salir porque el niño hace pataleta, ya que va a percibir que él maneja la situación. Hay que conservar la calma y hacer lo que se tenía planeado, el niño tiene que vivir la separación para entender que no pasa nada.
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Ayúdalo a crecer en independencia. Es bueno que un niño se acostumbre a jugar con niños de su edad, que se relacione con más gente que su entorno familiar directo. En este sentido también es positivo incentivarlo a hacer algunas cosas solo aunque no le resulten del todo bien, como comer o tratar de ponerse alguna ropa. La madre que no deja al hijo gatear porque se puede pegar y que lo vive vigilando para que no le pase nada no está incentivando a su hijo para que amplíe su mundo.
-Siempre es más recomendable si vas a salir
dejarlo en su entorno, su propia casa, que en una ajena. Si esto no es posible es bueno que lleve algunos de sus juguetes favoritos, por ejemplo ya que lo conocido le dará seguridad. Si se traslada de casa, por ejemplo por el viaje de sus padres se recomienda que incluso el niño se lleve una foto de sus padres y ya solo es detalle le dará tranquilidad.