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Qué puede preocuparte en la primera semana de postparto
encamaTras nueve meses de cambios y transformaciones en los que tu organismo se ha ido adaptando al embarazo, después del parto, empieza la cuenta atrás. En poco más de un mes, te habrás recuperado, pero es conveniente recordar que el puerperio es una etapa delicada y son necesarios algunos cuidados específicos, tanto físicos como emocionales, para colaborar en dicha recuperación.

Loquios.
Ten paciencia, la pérdida de sangre, mucosidad y tejido del útero, que recibe el nombre de loquios, puede ser tan intensa o más que la pérdida de un período menstrual durante los primeros tres días. Al principio serán rojas y luego más rosadas, hasta finalmente volverse de color blanco amarillento. El sangrado puede durar hasta seis semanas o incluso tres meses, dependiendo de cada mujer. Debes usar sólo compresas higiénicas y no tampones.

Mientras duren los loquios utiliza la ducha y evita los baños, para prevenir posibles infecciones. Debes recordar que tienes una herida en el útero, que se está cerrando y que debe cicatrizar bien. En caso de existir cicatriz por la episiotomía, los puntos deben lavarse dos veces al día con agua hervida y povidona yodada. Mejor no usar el bidé, sino derramar el agua sobre la zona, ayudándote de una jarra, y luego colocar una compresa en tu ropa interior.

Entuertos. Las contracciones del útero o entuertos son necesarias para que los vasos sanguíneos que llegan hasta la placenta se cierren y deje de sangrar. Durante la primera semana el útero continuará contrayéndose, reduciendo su tamaño y al cabo de quince días ya ocupará el lugar que le corresponde. Cada vez que des de mamar sentirás esos pequeños retortijones. Sucede así porque la succión del bebé estimula la liberación de oxitocina, que es la hormona que produce esas contracciones para que el útero se recupere.

encama2Pechos congestionados. Tanto si vas a dar pecho o no, en el tercer o cuarto día después del parto tus pechos estarán llenos de leche. Este proceso puede ser molesto e incluso doloroso, pero pasará y se resolverá en la medida que logres establecer un sistema regulado de tomas. El dolor de los pezones también es normal, y suele desaparecer cuando se endurecen con las tomas.

Recuperación de una cesárea.
La recuperación es similar a la de cualquier otra cirugía, pero sumado a la recuperación de un parto. A excepción de un perineo intacto, experimentarás todos los otros síntomas de un posparto vaginal. En cuanto a la intervención quirúrgica en sí, sentirás los efectos de la anestesia, tendrás dolor en la zona de la incisión y pueden presentarse náuseas o vómitos. Es posible que te sientas muy agotada y con molestias abdominales, pero todo pasará y podrás levantarte con la ayuda de una enfermera pasadas 8 a 24 horas de la intervención.

Lactancia. Aunque la lactancia viene de forma natral, varía de mujer en mujer. Lo ideal es empezar a amamantar lo más pronto posible después del parto, ojalá en la sala misma de parto. Asegúrate de conversar con tu matrona todos los detalles que involucran la lactancia, como el cuidado de los pezones y las mejores posiciones para amamantar.

Comunícate de inmediato con tu médico en los siguientes casos:

  • Fiebre de 38°C o más.
  • Sangrado vaginal más intenso del que venías experimentando.
  • Si hay enrojecimiento de la herida de la cesárea o mucho dolor en el sitio de la episiotomía).
  • Si hay enrojecimiento y endurecimiento de uno de los senos, acompañado de malestar y fiebre.
  • Dolor de cintura intenso.
  • Dolor intenso en las pantorrillas.
  • Ardor al orinar.
  • Ocasionalmente puede aparecer un edema (o hinchazón) en las extremidades inferiores, entre las 48 ó 72 horas después del parto, coincidiendo con el inicio de la lactancia que desaparecerá al cabo de dos o tres días

 

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