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En este momento estás de vuelta en tu casa adaptándote a tu nuevo papel o compatibilizándolo con el cuidado de tus otros hijos. Las seis primeras semanas tras el nacimiento se consideran de "recuperación", mientras tu cuerpo y mente vuelven a la normalidad. Los loquios continúan, el cansancio parece no cesar y probablemente los pechos te sigan molestando.
Junto con preocuparte por tu bebé, también deberás ocuparte de los aspectos relacionados con tu estado físico y emocional:
Tristeza y depresión posparto. Si bien el nacimiento de un hijo es uno de los momentos de máxima felicidad, el 60 a 80% de las mujeres se siente tristes. Probablemente las hormonas también te tendrán con ganas de llorar y más irritable y ansiosa de lo normal. Es normal que te sientas triste y no debieras preocuparte a menos que se extienda más allá de unos días. Tu doctor te preguntará acerca de tu estado de ánimo y en caso de que note síntomas de depresión te recetará fármacos compatibles con la lactancia para tratarla.
Ejercicios. Es normal que te sientas impulsada a la práctica de abdominales con la ilusión de recuperar cuanto antes tu figura, pero es necesario esperar a que los puntos de la episiotomía se hayan cicatrizado. Trata de no preocuparte de tu silueta durante las primeras seis semanas. El peso del feto durante el embarazo, y el esfuerzo de expulsión en el parto, han hecho mella en el periné y no es conveniente hacer más presión sobre ella, hasta pasada la "cuarentena".
En el caso de haber tenido al bebe por cesárea, se recomienda esperar por lo menos 10 semanas y hasta 3 meses.
Leche materna. Mientras das pechos debes tener en cuenta algunas restricciones en cuanto a lo que comes y bebes. Para una lactancia sana, sigue la dieta recomendada (ver "alimentación posparto"), evita los alimentos a los que tu bebé pueda ser sensible (ajo, cebolla, coles que pueden producir gases), no fumes ni tomes alcohol, reduce la ingesta de cafeínas y no tomes ningún remedio sin antes consultar con tu médico.
Relaciones sexuales. La mayor parte de las costumbres y religiones preconizan la "abstención" durante los cuarenta días que siguen el alumbramiento. No es sin razón. En cualquier caso, debes esperar hasta que las pérdidas vaginales de sangre cesen y la cicatrización de la episiotomía o la cesárea sea completa, porque de lo contrario, el riesgo de infección sería demasiado grande.
El momento indicado dependerá finalmente de ti y tu pareja. Debes tener en cuenta que si no estás amamantando a tu bebé, necesitarás utilizar algún método de planificación familiar, pues la primera ovulación se producirá a los 21 días después del alumbramiento y 15 si has tomado alguna clase de medicamento para frenar la subida de la leche. Si das pecho a tu hijo, no pienses que no corres ningún riesgo de fecundación, pues la lactancia no impide la ovulación.
Es normal que sientas una falta de interés por el sexo, pues requiere energía, concentración y tiempo, que en este minuto no te sobran. Asimismo, es habitual que enfrentes una serie de barreras físicas y sicológicas en este periodo. Toda la zona perineal está particularmente sensible, sobre todo en caso de episiotomía, y el útero no ha recobrado su posición normal, por lo que durante las relaciones sexuales el cuello del útero puede verse dañado. Además, la hormona que produce la leche, la prolactina, provoca un descenso del deseo sexual. Suma a todo esto el miedo natural al dolor, a quedar embarazada o a estar poco atractiva... Como consejo podemos decirte: Dale tiempo a tu cuerpo, no te dejes desalentar por el miedo al dolor, mantén las expectativas a un nivel realista y conversa siempre con tu pareja lo que te sucede en relación a este tema. Deja de lado las tensiones, crea un ambiente propicio, y si el acto sexual no resulta placentero, encuentra modos alternativos de gratificación.
Alimentación post parto. Tal como lo hiciste durante el embarazo, tendrás que controlar tu alimentación. En primer lugar, porque el embarazo y el parto pueden crear desequilibrios en la nutrición; pero también porque el proceso de recuperación de las formas habituales después del parto requiere un aporte suplementario importante de vitaminas, sales minerales y oligo elementos.
Controlar la alimentación no quiere decir comenzar un régimen estricto inmediatamente después de dar a luz, pues debes esperar al menos seis semanas después del nacimiento, sin embargo, nada te impide adoptar buenos hábitos alimenticios y no dejarte tentar por los alimentos grasos o con elevado contenido de azúcares.
Debes saber que si das pecho a tu hijo durante más de tres meses, puedes permitirte algún capricho, ya que la lactancia es el único momento en el que el cuerpo quema una gran cantidad de grasas.
Los aportes nutritivos indispensables:
- El hierro: lo encontrarás en la carne, el pescado, las espinacas y los frutos secos, entre otros. Toma extractos de fruta con alto contenido de vitamina C (kiwi o naranjas) para ayudar a que el hierro se fije. Atención al consumo de cafeína, pues provocará que elimines el hierro que has consumido más fácilmente.
- Las proteínas: Serán necesarias para renovar los tejidos de tu cuerpo, que se han modificado durante el embarazo y el parto. Es mejor que consumas proteínas de origen animal, porque contienen ácido amínico, aunque no debes olvidarte de las de origen vegetal como la soja, porotos verdes y las lentejas, ya que te aportarán glúcidos y fibras.
- Calcio: Permite la contracción de los músculos, la liberación de hormonas y la coagulación de la sangre. Durante el embarazo, el feto consume tus reservas de calcio. Si en condiciones normales necesitarías 900 mg de calcio al día, en estos momentos necesitas casi dos veces más (1600 mg). ¿Dónde encontrarlo? En los productos lácteos como la leche, yogurt o queso. Ten presente que en la leche descremada te proporciona el mismo aporte de calcio que la leche entera. Atención : el café y el alcohol anulan la absorción del calcio.
- El magnesio: Es indispensable para el sistema nervioso. En estos momentos te sientes cansada, ansiosa, deprimida, tienes calambres, te duele la cabeza… Una persona adulta debe consumir entre 350 y 380 mg al día. Puedes encontrar magnesio en las habas, arvejas, los cereales, los frutos secos, las almendras, las avellanas y el chocolate. También en esta ocasión, no olvides el agua mineral. Atención: el magnesio en altas dosis tiene un efecto laxante.
- Las fibras: Te servirán para despertar el tránsito intestinal que se hace más lento después del parto. Los cereales y las verduras frescas contienen muchas fibras. También conviene que bebas una gran cantidad de agua ya que las fibras necesitan el agua para ser eficaces.
El cuidado de los pechos. Dado que los senos no contienen músculos, son muy sensibles al peso. Tanto si decides amamantar a tu hijo como si no, los senos pierden su forma después del parto y no la recobrarán hasta que el ciclo hormonal se ajuste (por vía natural o con la píldora). No es la lactancia la que estropea el pecho, sino todo el proceso de la maternidad que "transforma el cuerpo en otro cuerpo". Inevitablemente, la piel se distiende y, en algunos casos, aparecen estrías.
- Utiliza el sujetador noche y día después del alumbramiento (tanto si das el pecho como si no). Usa un buen sujetador de lactancia si optas por la primera opción.
- Evita a toda costa las variaciones de volumen causadas por un aumento de peso demasiado rápido, un régimen demasiado severo y ciertos tratamientos hormonales. Amamantar durante los cinco o seis primeros meses y luego dejarlo poco a poco, sin que sea una ruptura drástica, es lo mejor que puedes hacer para conseguir un pecho bonito después del parto.
- Atención a los pequeños quistes que algunas mujeres pueden llegar a sentir después de haber dejado de amamantar. Son galactoceles, que aparecen en los canales que conducen la leche, cuando ésta no ha sido bien evacuada. No hay que apretarlos ni tocarlos, ya que desaparecerán espontáneamente al cabo de algunos meses.
- Practica ejercicios para tonificar los músculos pectorales.
- Hidrata la piel de los pechos (teniendo cuidado de no poner crema en los pezones si es que están dando el pecho a tu hijo).
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