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¡Sin miedo a la epidural!
epiduralCada parto se vive en forma diferente. Sin duda el grado de tolerancia al dolor varía en cada mujer, también influye en esto el tamaño de la guagua y la fuerza de las contracciones. Hay mujeres partidarias del parto natural que lo han vivido y hablan de una experiencia maravillosa. Hay otras que lo han intentado pero que cuando llegan a los seis centímetros de dilatación no soportan el dolor. Además por un lado están los deseos o expectativas de la madre con respecto a cómo quisiera que fuera su parto, y por otro está la realidad en que se ve que hay partos muy cortos y otros larguísimos y sin duda es distinto aguantar un dolor intenso por un rato que por horas.

En la práctica se observa que la gran mayoría de las mujeres recurre a la anestesia epidural para tener a sus hijos. En nuestro país la utiliza cerca del 30% pero no porque no se opte por ella, sino porque en hospitales de escasos recursos no se cuenta con los medios para administrarla.

¿Cómo se pone esta anestesia?

El método más usado en la actualidad es la anestesia combinada. En esta técnica se utiliza tanto la epidural como la raquídea. Esta última hace efecto rápidamente, pero no se puede volver a aplicar y para eso está la epidural que es más lenta pero que se pueden ir administrando en dosis hasta el final del parto. Es por esto que se ha convertido en una buena combinación y la más usada.

Cuando la embarazada tiene dolor y ya ha comenzado la dilatación se le indica que se recueste sobre su izquierda y que se ponga en posición fetal. Luego se desinfecta la piel y se pone algo de anestésico local para que el procedimiento no duela. Ahí se ubica la aguja epidural en el espacio epidural y a través de este se introduce un trócar raquídeo por donde se inyecta la primera dosis de anestésico. Finalmente se retira el trócar y se introduce un catéter que queda listo para administrar más dosis de anestesia si es necesario durante el trabajo de parto. El alivio del dolor es gradual y comienza a hacer efecto a los 10 minutos aproximadamente.

¿Cuándo se pone?


En el parto natural, es recomendable ponerla cuando ya comenzó el trabajo de parto. Es decir cuando ya hay contracciones regulares, que ya son dolorosas y esto generalmente coincide con que se ha alcanzado una dilatación del cuello del útero de entre tres y cuatro centímetros. Esto porque si se pone muy rápido –que se puede hacer- hay más posibilidad de que se alargue el segundo período de dilatación.

anestesiaEl límite de hasta cuándo se puede poner depende de la dilatación del cuello y del momento en que se encuentre el plano de la cabeza del feto. Si la cabeza ya está en el momento expulsivo y el cuello en dilatación completa (10 centímetros) es mejor no poner la epidural porque no hay tiempo para que surja efecto. Es por esto que no se recomienda que la mujer aguante sin anestesia hasta último minuto para luego cuando está a punto de dar a luz la pida a gritos, ya que no siempre se le va a poder dar en el gusto y a veces el mismo hecho de tener que poner la anestesia de urgencia conlleva más riesgos y complicaciones.


Beneficios de la anestesia epidural:

-Alivio completo del dolor, es de gran efectividad
-El parto pasa a ser una experiencia agradable por la ausencia de dolor.
-La mamá puede colaborar activamente en el trabajo de parto.
-Atenúa la respuesta simpática al dolor; se produce mayor estabilidad cardiovascular.
-Mejora la circulación placentaria y esto beneficia a la guagua.
-Es muy fácil –gracias al catéter que se deja- reforzar con una aplicación inmediata si vuelve el dolor.

Posibles complicaciones:

- Es normal que produzca picazón y que en algunos casos disminuya la presión arterial, pero estas son molestias más que complicaciones.
-En raros casos puede producir hipotensión, temblores, náuseas, o cefalea en el posparto.
-Puede presentarse dolor lumbar pasajero.
-Tiene un bajo porcentaje de falla del 4%, pero normalmente funciona cuando se vuelve a aplicar otra dosis.

 

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