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- En la sala reserva un espacio alfombrado para que el niño juegue. Mantén un canasto o caja sin tapa para que guarde sus juguetes. - Protege los enchufes. - Repasa cada día los sofás y el suelo donde a menudo se caen monedas o pequeños objetos pequeños que el bebé pueda llevarse a la boca con peligro de asfixia. - Ante todo, la decoración tiene que ser funcional. Deja los objetos delicados en altura y fija las alfombras en el suelo. Cuando el bebé usa los muebles para ayudarse a parar, puede voltear muchas cosas. - Trata de mantener los ceniceros vacíos y no olvides vasos con bebidas, fósforos ni encendedores encima de las mesas bajas. - Mantén los cables de la radio, el video y televisión escondidos y evita que crucen la pieza. Evita también los alargadores. - Protege las fuentes de calor (estufas, radiadores, salamandras, etc..) para evitar quemaduras. - Haz visibles con algún tipo de autoadhesivo las puertas de vidrio. - Si las perillas del televisor o del equipo estéreo son pequeñas y se salen fácilmente, compra unas más grandes. - Si tienes una fiesta, bota de inmediato todas las bebidas que sobraron. Una cantidad muy pequeña de alcohol es suficiente para envenenar a un bebé. Los cigarrillos también pueden envenenar a los niños que los comen. - En caso que tengas un sillón reclinable, mantenlo siempre en posición recta cuando no está en uso y no dejes que los niños jueguen en él, aún cuando un adulto esté sentado. La cabeza y el cuello del niño pueden quedar atrapados entre el espacio donde reposan las piernas y el sillón, cuando esta parte se dobla hacia adentro. - Todo lo que el bebé pueda alcanzar va a ir directamente a su boca. Mantén los pisos y mesas libres de monedas, cigarrillos, bolitas de polvo, presillas, o cualquier cosa pequeña que el bebé no debe ponerse en la boca. Principales productos tóxicos del salón: bebidas alcohólicas; tabaco; plantas ornamentales. |